IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN…¿REALIDAD O FICCIÓN?

Ya lo comentaba en un artículo anterior (LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN), que cuando recae sobre ti la responsabilidad de pilotar e implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que hay que conseguir abrir, para lograr la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

Hablaba en aquel momento del elemento humano de las empresas, los Trabajadores, como clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, no es posible lograr el éxito de ninguna nueva herramienta que implantemos, y anticipaba, en ese mismo artículo, mi intención de dedicarle uno, a esa otra llave imprescindible para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, la Dirección. Hoy quiero aportar mis reflexión y opinión sobre el rol de ese estamento clave, en el funcionamiento de los sistemas.

Sin lugar a dudas, si en la organización se decide implantar un nuevo sistema de gestión en la empresa, (Calidad, Prevención, Medio Ambiente, …) el primer punto de compromiso que debemos asegurar, para garantizar su eficacia, es la implicación de la Dirección. Pero conseguir su total implicación puede convertirse es uno de los principales dolores de cabeza de los responsables de los sistemas, conscientes de que este hecho resulta imprescindible para llevar a buen puerto el proyecto.

La implicación de la Dirección es fundamental en el éxito de un sistema de gestión y su papel va más allá de decidir la implantación. Será el ejemplo para el resto de las personas implicadas. Si desde arriba se transmite un compromiso firme y tangible, la implicación de los trabajadores será también más sólida y eficaz, lo que nos permitirá contar con su participación activa en el sistema, imprescindible para hacer efectivo el cambio. Es fundamental que la Dirección de la empresa transmita claramente al resto de la organización la importancia que supone la nueva gestión.

La Dirección debe asumir y transmitir la política de Medio Ambiente que se ha propuesto, de tal manera que sea ella el motor principal, y las líneas de mando, correas de transmisión. Es la Dirección quien debe asegurar que el Sistema de Gestión implantado es acorde con los objetivos marcados, que se implantan procesos que satisfacen los requisitos legales y los de otras partes interesadas y que además, aseguren el cumplimiento de esos objetivos definidos. En su mano está proporcionar los recursos necesarios para la implantación del sistema, tomar las decisiones pertinentes en relación con la política ambiental y con los objetivos y aprobar las propuestas para la mejora del Sistema de Gestión. Será ella, quién además pilotará la revisión periódica de todo el sistema, que llevará al cumplimiento del compromiso de mejora continua adquirido.

Así, la puesta en marcha y funcionamiento de un sistema de gestión, precisa indudablemente de la implicación de la Dirección, no sólo porque sea un requisito especificado en los propios estándares (ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 9001, …), sino porque sin su compromiso no será viable ejecutar las diferentes acciones que requiere el desarrollo del sistema. Es muy importante que la Dirección de la organización esté convencida del paso que va a dar, y que sea consciente de que los beneficios llegarán, siempre y cuando, toda la organización esté remando en la misma dirección. Es indispensable que haya una verdadera implicación por parte de toda la organización, y es la Dirección la que debe proporcionar el mayor y mejor ejemplo a seguir para todo el personal. El hito que va a marcar el grado de acogimiento que alcancemos en los diferentes niveles y área de la empresa es la IMPLICACIÓN de la DIRECCIÓN.

Pero… ¿es realmente la Alta Dirección la que guía el barco de la Gestión Ambiental en las organizaciones?

LaDireccion

A pesar de que es obvia la necesidad de compromiso e implicación por parte de la Dirección para alcanzar el éxito del proyecto y la mayor eficacia del sistema, es frecuente encontrarse que lo deseable a menudo no se corresponde con la realidad.

Tristemente, resulta casi excepcional encontrarse con una Dirección implicada de lleno en el sistema de gestión ambiental de la empresa. En la mayoría de los casos, su papel se ha limitado a tomar la decisión de la implantación, firmar la documentación, (incluida la política, por supuesto), y participar brevemente en las auditorias del sistema para tratar de defender el requisito de revisión por la dirección. Los grandes objetivos recogidos en referenciales ambientales (ISO 14001 y EMAS): integración de su filosofía en todos los niveles de la organización y la mejora continua, no pasan de ser palabras, recogidas en una política, definida para cumplir con un requisito.

En honor a la verdad, a lo largo de mi carrera profesional, también me he encontrado con directivos realmente implicados y comprometidos con la gestión ambiental de su empresa, incluso, he tenido la suerte de que alguno de ellos fuera mi jefe directo, y os aseguro que, la existencia de ese respaldo y aval proporcionado en la gestión ambiental de la organización, se hace evidente en la eficacia y brillantez del sistema. Pero, como dije anteriormente, estas situaciones no son muy frecuentes y en la mayor parte de los casos el panorama que nos encontramos es el de una Dirección que limita su implicación a tomar la decisión (motivada por diferentes causas) de implantar un SGA en su organización y designar un responsable del mismo que, además de su funciones propias como responsable, le tocará ingeniárselas para sobrellevar esa falta de apoyo de la Dirección y suplir esa carencia para, pese a ello, intentar conseguir llevar a buen puerto la nueva gestión.

Tratando de justificar esa falta de implicación efectiva, se me ocurren varias posibles causas:

  • La concepción de los empresarios sobre la gestión ambiental se limita a la idea de que implica un costo monetario y una desviación de la tarea de los empleados, que les hace perder productividad ,y con eso dinero.
  • Muchas empresas sólo buscan la certificación , es decir, EL SELLO, por verse obligadas a implantar un SGA certificado, por exigencia de un cliente, del grupo al que pertenecen o, porque las empresas de la competencia también lo han hecho.

Esto genera rechazo por parte de la gerencia, que le lleva muchas veces a no querer saber nada de la implantación, y por los miembros de la organización, que lo ven como mero papeleo.

  • La falta de visión de negocio, que hace que la mayor parte de los empresarios no sean conscientes de que, la buena Gestión Ambiental, se puede traducir también en tangibles, con retornos económicos importantes.

Supongo que, a nuestro rol como gestores ambientales, debemos añadir la misión de demostrar el error de esas concepciones, porque, aunque la tarea no resulta nada fácil en muchas ocasiones, dependemos de ese compromiso de la gerencia para conseguir suficiente tiempo, recursos y dinero para alcanzar la mejora continua a través del Sistema de Gestión Ambiental.

Una manera efectiva de asegurar este compromiso, es mostrar los posibles ahorros y beneficios derivados de la implantación (reducción en los costes anuales de agua, gas, electricidad, gestión de residuos, materias primas y auxiliares, …). Y en este terreno, la definición de nuestros indicadores y el seguimiento que hagamos de los mismos juega un papel fundamental. (EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. REIVINDICANDO LA IMPORTANCIA DE UN PROCEDIMIENTO)

También podría servir de ayuda, que las certificadoras “escarbasen” con mayor profundidad, en las auditorías, en ese requisito de los referenciales, y exigieran un cumplimiento real del mismo, a fin de motivar más a la Dirección a dar apoyo y robustez al sistema.

En definitiva, para que el SGA funcione y aporte valor a la empresa, más allá de una mera Certificación, precisa de una implicación real de la Dirección, que debe además traducirse en un liderazgo efectivo. La efectividad del SGA dependerá del grado de compromiso por parte del gerente y su equipo directivo. Obtener este compromiso completo hacia los objetivos del SGA, es fundamental antes de comenzar a diseñarlo, si queremos que el sistema de gestión aporte realmente valor añadido a la empresa. Es indispensable que haya una verdadera implicación por parte de toda la organización, teniendo que ser, la Dirección de la misma, un ejemplo a seguir para todo el personal.

El apoyo de la Dirección es básico para el desarrollo de un buen sistema de gestión, y su implicación es determinante para “sacarle partido”. La puesta en marcha es la fase que mayor esfuerzo requiere del responsable de Medio Ambiente, porque tiene que conseguir cumplir y hacer cumplir al resto de trabajadores las tareas y funciones del SGA. Sin el respaldo de la Dirección, y dependiendo de la actitud y mentalidad del personal, esto puede convertirse en una misión casi imposible.

¿Podría llegar a buen término la implantación de un sistema de gestión sin el apoyo de la Dirección? ¿Es suficiente con que proporcionen recursos y figure en la aprobación de la documentación?.

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2 pensamientos en “IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN…¿REALIDAD O FICCIÓN?

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