El Bueno, el Feo y el Malo de 2015

Ya está ahí, en apenas un par de días llegamos al final de otro año más. Otro año que, como todos, ha pasado volando. Cerramos la puerta del 2015 y nos preparamos para abrírsela ya al 2016. Es momento de balances, de cuadrar cuentas, de análisis y valoraciones, sobre lo que ha sido este año que dejamos. Es momento de reflexionar acerca de lo que ha supuesto un año más en nuestra vida, en cualquiera de los ámbitos que nos interesan o que nos movemos, tanto profesionales como personales. Y con este artículo, me pongo a ello.

Es mi pequeño balance de cómo he visto la gestión que hemos hecho del Medio Ambiente durante el 2015, un balance que tiene forma de ranking. Pero un ranking muy particular. No hay primer, segundo y tercer puesto, no hay posiciones numéricas, nada de “top ten” o similares. Quizás es simplemente una catalogación de lo que, a mi entender, son los hechos ambientales más representativos del año que dejamos. Es aquello por lo que recordaré el paso del 2015 en mi campo profesional. Las futuras efemérides ambientales de este año. Son el bueno, el feo y el malo de 2015.

¿Qué acontecimientos ambientales nos evocará el 2015?

Bueno_Feo_Malo

EL BUENO: La nueva ISO 14001

¡Qué falta hacía esta nueva revisión!. Tras once años de aplicación de la anterior ISO 14001, el 15 de septiembre salió a la luz la nueva revisión. Un renovadísimo referencial que hasta cambió totalmente su original estructura, adoptando una nueva denominada de “Alto nivel”.

Esta revisión ha sido muy esperada y necesaria. La versión del año 2004 apenas introdujo cambios significativos en relación con su antecesora, y había puntos esenciales, que los que la manejábamos habitualmente, aquejábamos su debilidad. Y sinceramente, creo que han dado en el clavo. Se han reformulando aquellos aspectos que lo precisaban. Son cambios importantes, que si se consigue que pasen del papel a la realidad de las organizaciones, habremos conseguido mejorar profundamente la gestión ambiental de éstas.

Sin entrar mucho en materia, y sólo por mencionar algunos de esos cambios que renuevan mi creencia en la utilidad de esta herramienta de la gestión ambiental empresarial, objetivo estratégico de aquellas organizaciones con visión de liderazgo y de creación de valor persistente, hablaré de tres de ellos:

  • Mayor relevancia al papel que debe jugar la Dirección

Este es un punto del que en mi opinión la antigua norma adolecía de profunda laxitud y así lo traté de reflejar cuando escribí IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN…¿REALIDAD O FICCIÓN?.

Con la ISO 14001:2015 la Dirección debe demostrar el liderazgo y el compromiso con el sistema. Se requiere una mayor implicación por su parte, de modo que, aunque delegue responsabilidades, debe asegurarse de que las acciones que la empresa emprende se lleven a cabo y se alcancen los objetivos y metas definidos. Debe asegurar que los requisitos del sistema se integran en los procesos de negocio de la organización.

  • Flexibilidad para documentar

Menos burocracia y mas efectividad. Se flexibiliza la forma de evidenciar la conformidad del sistema de gestión ambiental con los requisitos de la ISO 14001. Hay un mayor margen para realizar la documentación del Sistema de Gestión Ambiental, de forma que podemos construir un sistema más funcional, adaptando el alcance de la información documentada en función del tamaño de nuestra empresa y su complejidad.

  • Incluir la perspectiva del ciclo de vida

Porque hay que ir más allá. Pensar en lo que nuestros productos van a suponer para el Medio Ambiente a lo largo de toda su vida útil. No se pide realizar estrictamente una análisis del ciclo de vida, pero sí que se recomienda considerar éste, respecto de sus productos, desde la adquisición de materia prima hasta su disposición final, a la hora de definir el sistema de gestión ambiental. Creo que es una cuestión importante de coherencia. Importa lo que hacemos en nuestras instalaciones pero no podemos obviar qué pasa con el producto de nuestras actividades, una vez que éste se incorpora al mercado. Somos responsables de sus consecuencias sobre el Medio Ambiente.

Hay muchos más cambios, y todos ellos de gran relevancia: El contexto como aspecto a tener en cuenta, la gestión de riesgos y oportunidades, el realce de la comunicación, … pero su análisis no es objetivo de este artículo. Mi intención y placer será ir desgranando todos estos cambios en 2016.

EL FEO: La cumbre del clima de París

Que, ¿por qué le otorgo este puesto a este acontecimiento ambiental?. Pues, porque creo que así ha sido su resultado. La 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático consiguió un acuerdo “no tan bonito” como se esperaba. Para las organizaciones ecologistas, especialistas ambientales y todos aquellos que sentimos una especial inquietud y preocupación por la protección ambiental, ha resultado un acuerdo un poco, o más bien, bastante decepcionante. Quizás pecamos de ingenuos y esperábamos más de esta estupenda oportunidad de construir un proyecto sólido contra el cambio climático. Esperábamos que por fin los gobiernos mundiales fueran conscientes de que hablamos de un problema real y constatado, que está por encima de los intereses económicos de los países, que hablamos de un calentamiento global cuyas repercusiones afectan también seriamente a esas economías que tanto interés muestran en proteger, con importantes impactos en los modos de vida a nivel global.

El gran producto de esta cumbre ha sido un texto excesivamente abierto, con compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no vinculantes. Lo cual nos lleva a que al no constituirse como una obligación, el acuerdo se queda más bien en una declaración de buenas intenciones, sin obligaciones de las partes. Un acuerdo sin fecha fija de entrada en vigor, pues aún tiene que ser declarado como abierto por la Secretaría General de las Naciones Unidas, y ratificado por los diferentes países involucrados (al menos 55 Partes en la Convención, cuyas emisiones estimadas representen globalmente un 55% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero).

Ósea, que lo de su aplicación inmediata, que sería lo suyo, nada de nada. Con los que, esos objetivos “ideales” que plantea, como mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales, resultan ilusorios e inalcanzables, ya que para ello deberíamos estar reduciendo significativamente desde “YA” las emisiones mundiales, y aquí estamos hablando de una entrada en vigor sobre el 2020.

Nisiquiera aparecen medidas concretas para detener el aumento de las temperaturas, y tampoco nada de promover con contundencia un modelo energético basado en las energías renovables, ni se habla de frenar la inversión en combustibles fósiles, para reducir el consumo de hidrocarburos y carbón, cada vez más baratos y grandes responsables de las emisiones de efecto invernadero.

Pero sí se incluyeron ciertas condiciones, como no fijar las cuotas máximas de emisión de gases de efecto invernadero, o sustituir el “deben” por el “deberían”, para lograr que los países más contaminantes, como Estados Unidos, China, India, Canadá o Rusia, se adhirieran al acuerdo.

Y aún por encima, se estableció un fondo de 100 mil millones de dólares al año, para “indemnizar” a los países en desarrollo por los daños ambientales. Algo así como la compra del derecho a contaminar el Medio Ambiente de todos.

En fin, lo dicho, un resultado feo, feo. Para muchos, un fraude. Su único éxito ha residido en haber conseguido que 195 países se pusieran de acuerdo para hablar sobre un problema global. Algo es algo.

EL MALO: El escándalo Volkswagen

Y no me lo pienso dos veces… Es un tema que ha causado tanto daño y en aspectos tan diferentes y relevantes, y que van más allá de la gestión ambiental que hacemos del planeta, que se ha ganado sobradamente el puesto de malo, malísimo.

El engaño perpetrado por Volkswagen ha supuesto, en primer lugar y como aspecto más patente, un contribución consciente e intencionada a la contaminación del planeta, agravando, aún más, una de las grandes problemáticas ambientales que vivimos, por anteponer, como siempre, los intereses económicos de unos pocos.

Esa contaminación atmosférica de consecuencias letales para nuestro ya muy dañado Medio Ambiente, supone en consecuencia, y dado que el aire de este planeta lo respiramos todos, un delito grave contra la salud pública. Un daño innecesario contra la propia humanidad. Se cifraron en alrededor de 500.000 personas, las que en 2014 murieron prematuramente como consecuencia de la contaminación del aire en Europa, debido en gran parte a las elevadas emisiones NOx y contaminantes generados por los vehículos diesel. Y se ve que Volkswagen decidió que no importaba envenenar un poco más el aire que respiramos y contribuir a incrementar esas cifras, si con ello conseguían situarse como la primera marca de automóviles a nivel mundial.

Han conseguido también poner en entredicho el papel de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), dado que el caso se destapa por el director de un grupo medioambiental llamado International Council for Clean Transportation, (ICCT), el ecologista Peter Mock, que quería demostrar, en un estudio en colaboración con la Universidad de West Virginia, que los controles de gases contaminantes en Europa son mucho menos exigentes que en Estados Unidos. Y ya veis el resultado. Cuando se esperaba todo lo contrario, que los vehículos pasaran la prueba con mejores tasas de emisiones puesto que, se suponía que en EE.UU. había un programa de pruebas más riguroso, resulta que, en el mejor de los casos, era todo lo contrario. Y digo en el mejor de los casos porque si realmente no es al contrario, no quiero pensar ¡cuán rigurosas deben ser las pruebas en Europa!

Para muchos, el escándalo de Volkswagen representa también el fracaso absoluto de los estándares de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), que pasa a ser vista como una herramienta de marketing, de lavado de imagen de las empresas que se limitan a incorporarla en su estrategia empresarial para adornar su memoria corporativa y una vez más, incrementar sus ventas y sus beneficios económicos. ¿Qué grado de credibilidad tendrán ahora las políticas de RSC de otras muchas organizaciones?

El compromiso con la sostenibilidad, el medio ambiente y la sociedad constituyen los valores principales de la responsabilidad social corporativa de Volkswagen-Audi España.

http://www.volkswagen-audi-espana.es/compania/rsc.php

Se cuestiona también ahora el estandarte de calidad y seriedad que durante muchos años ha portado el pueblo alemán. Un país, Alemania, que hasta ahora se erigía casi siempre entre los mejores puestos a nivel mundial en cuanto a estándares de calidad (3er puesto en certificaciones  ISO 9001), ambientales (7º puesto en certificaciones ISO 14001), de eficiencia energética (1er puesto en ISO 50001), y en los rankings de reciclaje de residuos, de educación ambiental, … Costaba imaginarse que un escándalo de este tipo fuera a venir, precisamente, de una empresa alemana que además, se publicitaba como ecológica.

Cerrando ya 2015, y a punto de comenzar un nuevo año, ya sólo me queda expresar mis mejores deseos ambientales para éste. Espero que, con todo lo aprendido, este próximo año lo hagamos un poquito mejor.

¡Feliz 2016!

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7 pensamientos en “El Bueno, el Feo y el Malo de 2015

  1. Al final resulta que los del escarabajo eran unos golf”os” y unos jett”as” y todo el sistema de acreditaciones afectado es papel mojado que luce en las reuniones, por lo tanto lo de “think blue” es “think shit”. Feliz 2016

  2. Hola, y para completar tus acertados comentarios, los dos desastres del año: el reventon de la burbuja de las energias renovables (RIP por Abengoa) y la confirmacion del frackling como la peor amenaza que tenemos . Desgraciadamente, lo peor esta por llegar …….

  3. Comentarios muy acertados de Verónica, si esto pasa en los países desarrollados, que podemos esperar de los países en vías de desarrollo?.
    Éxitos el 2016 que debe ser mucho mejor que el se vaya en todos los aspectos.
    Higidio

  4. Pingback: El Bueno, el Feo y el Malo de 2016 – Trabajar en Gestión Ambiental

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