Lo confieso…

Normalmente suelo intentar mantener una postura optimista con respecto a los problemas ambientales de nuestro tiempo y que cada vez resulta más ineludibles. Pienso que hemos avanzado mucho, o bastante, al menos, y valoro positivamente cada uno de los pasos que vamos dando en el sentido de buscar soluciones y arreglar lo que hemos hecho mal, aunque vayamos a paso de tortuga.

Trato de transmitir un mensaje positivo y esperanzado, pues creo que esa es la mejor manera de sensibilizar y concienciar, es la forma de llegar al mayor número de personas posible y conseguir su involucración y participación activa en esas soluciones a las problemáticas ambientales. Pienso además, que realmente las soluciones a todo ello están ahí, en nuestras manos, y no las concibo como algo complicado, es más, la mayoría de ellas pasan únicamente por una toma de conciencia y un pequeño cambio de hábitos que cualquier sociedad, individuo o empresa puede llevar a cabo sin apenas esfuerzo.

Pero, al igual que a la mayoría, también me llegan momentos de sombras, en los que, miras a tu alrededor, y te parece que llegar a una solución asemeja una tarea harto complicada, y en los que, casi te ves asumiendo que esto no tiene remedio alguno. Lo confieso, yo también me desmotivo.

¿Y, qué pasa cuando el responsable de motivar se desmotiva?

Lo confieso1

Admiro profundamente al ser humano por todo lo que ha conseguido a lo largo de la evolución. Cada vez que me subo a un avión, por ejemplo, me viene a la cabeza lo increíble que es que hayamos conseguido descubrir cómo elevar sobre el cielo semejante armatoste (y lo digo únicamente utilizando la acepción de la palabra respecto al tamaño, puesto que de ninguna manera me parece inútil). Me sorprendo cuando día a día por medio del ordenador y el wifi, obtengo cualquier tipo de información que busco a través de internet, me maravillo por muchas de las obras que ha llegado a construir el ser humano, los increíbles avances en medicina, el desarrollo de las tecnologías… Admirable!.

Y ahí está la gran incoherencia. ¿Como una especie tan inteligente, con tanta capacidad de desarrollo, capaz de crear las cosas más asombrosas, llega, a través de sus mismas acciones, a destruir y autodestruirse, como lo está haciendo?.

Me preguntaba una amiga hace poco, ingeniera para más detalle, hablando sobre el reciclaje: ¿de verdad sirve para algo eso de separar los residuos?… Ay, Dios!, pensé yo para mis adentros. Llevamos más de 20 años con la recogida selectiva en Galicia, unos cuantos más a nivel nacional, ¿y aún a estas alturas, nos planteamos estas cuestiones?. No puede ser, algo no funciona. Comprobar que a veces parece que no hemos avanzado ni un paso, que pasan los años y las cosas parecen estar como al principio, lo confieso, me desmotiva.

Una de las últimas formaciones que he impartido recientemente, versaba sobre sensibilización ambiental e iba dirigida a jóvenes de entre 20 y 25 años. Todos ellos de un entorno común, con un nivel cultural muy similar y, prácticamente, sin preocupación o interés alguno por la problemática ambiental, concibiendo ésta, como algo totalmente ajeno a ellos. Ante este panorama, no puedo evitar sorprenderme. Pensaba que a estas alturas, la concienciación y sensibilización ambiental estaría plenamente integrada en los proyectos educativos desarrollados en los centros escolares, pensaba que teníamos clara la importancia de inculcar valores ambientales desde las edades más tempranas y que la educación ambiental ya era uno de los ejes fundamentales en los programas curriculares. Por lo que veo, aún no hemos llegado ahí… Tras esta experiencia, me he ido a revisar el proyecto educativo del colegio de mis hijos, y … oh, no!, más de lo mismo… la formación ambiental queda limitada a actividades muy puntuales. Sin integración, sin transversalidad, … Pensar que los futuros gestores de nuestra sociedad seguirán tan en pañales en protección ambiental como lo estuvimos nosotros, lo confieso, me desmotiva.

¿Y si hablamos de las empresas? ¿está ahí integrado plenamente el Medio Ambiente?… ¡Cómo me gustaría responder de forma tajante y afirmativa a esta pregunta!… pero mi experiencia me lo impide. Si, es cierto que hemos avanzado mucho en este terreno. Hace 20 años era un área prácticamente inexistente en las industrias. Hoy en día, cualquier empresa que se precie, dispone de un servicio de medio ambiente. ¿Pero es integración o puro marketing?. En mi opinión, la balanza aún se inclina demasiado por lo segundo. A la hora de la verdad, es fácil comprobar que hablamos de fachada en gran parte de los casos. Nisiquiera somos capaces de valorar el Medio Ambiente por intereses económicos, tal y como se pudo comprobar durante el boom de la crisis económica, en la que, el área de Medio Ambiente en las empresas, fue de las primera en sufrir recortes para ahorrar costes, justamente cuando más debía interesar invertir en ella, (¿POR QUÉ LO LLAMAN COSTE CUANDO DEBERÍAN DECIR AHORRO?), lo cual, para mi, deja patente el gran desconocimiento que aún hay de lo que la gestión ambiental supone. Tomar consciencia de esta realidad, lo confieso, me desmotiva.

Iré ahora a un tema más delicado (por lo que supone y por lo que me afecta, en especial, en estos últimos tiempos). Por lo que he leído, el cáncer, está entre las principales causas de muerte en la UE. A nivel mundial se habla también de esta enfermedad, junto con otras tres, como las entidades nosológicas causantes del mayor número de decesos. Incluso en algunos países, como Francia, el cáncer ha superado por primera vez a las enfermedades cardiovasculares entre las principales causas de muerte.

Por lo que he vivido, parece que últimamente, nadie se libra de relacionarse, de alguna manera, con una u otra forma de cáncer. En los últimos dos años me ha tocado perder a bastante gente de mi entorno, alguno muy, muy cercano (tanto, que aunque hace más de un año, aún me cuesta escribir sobre ello). Todos se han ido por culpa de un maldito cáncer, de uno u otro tipo, pero siempre por culpa de él… Sé que esta enfermedad ya existía antiguamente, de hecho se ha estudiado alguna evidencia de lesiones compatibles con el cáncer que lo sitúan en la prehistoria. Pero no me cabe duda, que hace 50 años era una enfermedad con mucha menor frecuencia, y que el incremento de su incidencia es consecuencia de los cambios medioambientales. El tabaquismo no es lo único que provoca cáncer. Radiaciones de las nuevas tecnologías, químicos sintéticos (PRODUCTOS QUÍMICOS. Ni contigo, ni sin ti…), emisiones industriales, la contaminación del tráfico, residuos cada vez más complejos,… los respiramos todos los días, los ingerimos junto con muchos de los alimentos que tomamos, los extendemos por nuestra piel o los usamos para abrigarnos, están en los materiales de nuestras casas, en el ambiente que nos rodea, convivimos con ellos en el trabajo, …¿puede haber duda de que las condiciones ambientales que estamos creando tienen influencia directa sobre nuestra salud? ¿acaso no estamos, por decirlo de alguna forma, autoenvenenándonos?. Pensar en que quizás este es el precio que pagamos por nuestro progreso, lo confieso, me desmotiva.

Hemos modificado las reglas del juego de la vida y parece que estamos abocados a un desencuentro total con el medio ambiente. Pero estoy convencida de que no tendría por qué ser así. Podemos hacerlo mucho mejor. Tenemos capacidad, conocimientos, tecnología, … el desarrollo sostenible está totalmente a nuestro alcance. No concibo que el ser humano, esa gran especie con tremenda capacidad evolutiva, no pueda, hoy en día, continuar sorprendiéndonos en positivo. No creo que, con todo lo que somos capaces de hacer, no seamos capaces de hacerlo de una forma más inteligente.

Puedes dedicarte a esto, convencido de que las cosas pueden cambiar, empeñando tu vida profesional en ello, convirtiéndolo en tu gran pasión. Pero, como en cualquier otro trabajo, siempre llegará ese momento, consecuencia de determinadas experiencias o tras la observación detenida del entorno, en que se ven lejanas las soluciones e inalcanzables los objetivos… Pasa en todos los trabajos y profesiones, pero seguro que las repercusiones no son las mismas. ¿Cómo concienciar sobre algo en lo que dejas de creer?.

Urge liberar carga de alguna forma y volver a coger fuerzas para retomar la tarea de intentar cambiar conciencias, convencidos de que el cambio es posible y que, aunque sea muy lentamente, acabaremos alcanzando el anhelado objetivo del Desarrollo Sostenible… Este artículo, no es más que, mi particular forma de hacerlo.

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2 pensamientos en “Lo confieso…

  1. Gracias por volver a escribir, me encanta leer tus artículos o opiniones. Me gustan porque me siento muy muy identificada contigo. Yo creía que se evolucionaría de alguna manera, pero veo que no, que no se le da la importancia real que tiene todo esto. Y no entiendo el porqué. Por comodidad? Por dinero?? A veces creo que no sabemos como hacer realmente que el impacto humano no sea tan elevado; cosmética, alimentación, contaminación atmosférica, y tantos etc..etc..se nos ha ido de las manos. Y el hecho que no haya nada global que obligue a hacer las cosas mejor por el bien de la humanidad y haya tanta gente egoísta pensando en enriquecerse solamente a costa del resto, esto seguirá igual. Yo veo que tenemos más conocimientos que antes para evitar destruir el entorno y en cambio seguimos haciéndolo, como si eso fuera un juego a ver si me pillan…no lo concibo…El ser humano tiene un problema y no es consciente. Estoy cansada de hacer difusión de temas variados y la gente de mi entorno sigue mirando su bolsillo y pensando que la protección al medio es cosa de cuatro “frikis” y que no van con sus historias…O no sabemos transmitir y llegar a toda esa gente (con argumentos económicos) o las teorías de protección no se respetan. Los animales les importan un carajo a la mayoría, el reciclaje otro tanto…y no lo ven..están cegados por el consumo barato y con un impacto grave.
    Aunque sea todo muy complicado, hay que seguir, llegar a cargos directivos y empezar de verdad con una revolución, pero que no implique dejar nuestra evolución, sino evolucionar de la mano al respecto al medio. Como tu dices, tenemos conocimientos suficientes para poder hacerlo..simplemente ahora mismo no interesa porque no es rentable para algunos.
    Y por favor EDUCAR, EDUCAR y EDUCAR (eso si, al menos la escuela de mi niña si que integran el tema ambiental…por eso la escogí, entre otras cosas.)
    Hasta la próxima!!

    • Hola Cristina!.
      A mi me ha encantado recibir tu comentario. Ha sido un placer leerlo, primero porque da mucha energía para continuar con esto y, segundo, porque saber que hay gente que comparte pensamientos, sin duda, te hace sentir mejor.
      A mi me sigue sorprendiendo que aún haya un número muy amplio de personas que ve el medio ambiente como “cuatro florecillas del campo” y unos cuantos animalitos y que lo sientan como algo totalmente ajeno, cuando en realidad lo sufrimos todos, día a día, en nuestra salud, en nuestro modo de vida, en el trabajo, … bueno,… tu ya lo sabes bien!.
      Gracias de verdad por tu comentario y enhorabuena por ese colegio que has conseguido. Yo tendré que seguir asumiendo en solitario la tarea con mis hijos. Este tema, de la integración o más bien, falta de integración, del medio ambiente en los programas escolares creo que se merece un buen artículo; me lo guardo en la recámara 😉
      Un abrazo!

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