¿ES EL MEDIO AMBIENTE LA “MARIA” DE LAS EMPRESAS?

Que hoy en día la protección ambiental debería estar integrada en la filosofía de las empresas para que éstas puedan hacerse hueco y mantenerse en el mercado, parece que cada vez lo vamos teniendo más claro. Que la normativa ambiental es cada vez más sólida y exigente con las empresas que deben asumir el cumplimiento de un creciente número de requisitos legales a nivel ambiental para ejercer su actividad, no cabe duda. Que en nuestra sociedad  existe cada vez más una preocupación mayor por ejercer un consumo responsable, incorporando criterios ambientales a la hora de realizar la adquisición de nuestros bienes y dando la espalda a aquellas entidades, o productos de las mismas, que siguen creyendo que sus cuestiones económicas están por encima de cualquier aspecto relacionado con el Medio Ambiente, se empieza a notar… Pero ¿qué pasa cuando una empresa decide adaptarse a estas nuevas características del mercado e incorporar la variable ambiental en su gestión?

Sea por presiones externas, por concienciación, por obligaciones impuestas, por necesidades operativas, sea por la razón que sea, las empresas se ven cada vez más obligadas a incorporar la gestión ambiental en su organización. Pero, a la hora de designar a la persona que pilotará esta nueva área de gestión… ¿se molesta en encomendar semejante tarea a un profesional cualificado, como haría si se tratara de cualquier otra rama de la gestión interna o se limita a “endosar” tan relevante tarea al primero que pase por allí?

¿Otorgamos a la función ambiental el peso que le corresponde?

Escala MA_PRL_Q

A lo largo de nuestra vida estudiantil hemos tenido que lidiar con multitud de asignaturas que debíamos superar para avanzar en los estudios. Estudiaras lo que estudiaras siempre parecían estar presentes las asignaturas “hueso”, aquellas que nos complicaban un poco más la vida y las agradecidas “maría”, las que podíamos aprobar fácilmente y que resultaban poco o nada decisivas para pasar de curso.

Trasladándome ahora al mundo empresarial, y centrándome sobre todo en los sistemas de gestión, se me antoja que la gestión ambiental parece ser percibida, en comparación con sus primas-hermanas (Calidad y Prevención), como la “maría” de los sistemas de gestión.

Esta percepción tiene su origen en la observación del mercado laboral. En cómo se gestionan las ofertas para cubrir vacantes generadas en puestos relacionados con cualquiera de estas importantes herramientas, tanto si se realiza por promoción interna, como si se recurre a la contratación externa, y en la gran diferencia que existe según se trate de un área u otra.

Por ejemplo, pongamos por caso que la empresa en cuestión, que ha decidido incorporar la gestión ambiental en su organización, se decide por la promoción interna para designar a la persona que desarrollará la nuevas tareas consecuencia de los cambios en la gestión. Suele suceder que se asigne el tema de medio ambiente, a un trabajador de cualquier otro área de la empresa, al que, además de las tareas que ya realiza le “enchufan” la gestión ambiental sin necesidad de que esta persona tenga un mínimo conocimiento de estas artes. Como mucho, (si tiene suerte), se le ofrecerá hacer algún cursillo intensivo sobre el tema, y, a partir de aquí, que tire millas.

Obviamente, a esta persona le falta la más mínima base para conocer la complejidad de los procedimientos administrativos, para diferenciar y comprender las interrelaciones entre los diferentes vectores de la empresa, para entender e interpretar la legislación, y, en general presentará importantes lagunas que le dificultarán enormemente sus labores y, en consecuencia, la gestión ambiental de la empresa se resentirá inevitablemente, apenas será un cumplimiento de mínimos y difícilmente se podrán apreciar los grandes beneficios (sobre todo económicos) que la implantación del sistema podría reportar.

¿Pasaría lo mismo si en lugar de gestión Ambiental, hablamos de gestión de la Calidad o de Seguridad y Salud?. Ummm…No lo creo. Para la Calidad, se pensaría en alguien, como mínimo, formado y experimentado, tanto en los procesos de la empresa como en los estándares y herramientas de Calidad. Para Prevención, como es una profesión perfectamente regulada legalmente, no habría más remedio que seleccionar a un candidato que dispusiera de la formación correspondiente según las funciones a desempeñar.

También puede pasar, que el puesto de Responsable Medio Ambiental recaiga en el Director de Calidad o de Seguridad Laboral, todo ello sin perjuicio de que sólo dispongan de conocimientos de sistemas de gestión en general y nada de Medio Ambiente en particular. Sin embargo, difícilmente se dará la situación contraria, que se encomiende la responsabilidad de la Calidad o de la Seguridad Laboral al que ya es Responsable de Medio Ambiente.

¿Y si la empresa opta por la contratación externa?

En general, hoy en día, se observa una tendencia en las empresas hacia la integración de las áreas de Medio ambiente, Calidad y Seguridad Laboral. Esta integración puede ser total o parcial, afectando únicamente a dos de las tres áreas (Calidad y Medio Ambiente o Seguridad y Medio Ambiente). Lo que es perfectamente entendible, dada la similitud de procedimientos, la facilidad de integración que los mismos referenciales incorporan y las importantes sinergias que podemos establecer entre las tres áreas, además del ahorro de recursos que ello nos puede aportar. Por esta razón, es frecuente que la oferta laboral relativa a Medio Ambiente vaya asociada a alguna de las otras áreas o que incluyan las 3 en el mismo pack.

Pues bien, en los procesos de selección que se abren para las candidaturas a estos puestos, lo más habitual es que se priorice cualquiera de las otras áreas en detrimento de la ambiental. Me explico: para un puesto de Calidad y Medio Ambiente, se prioriza siempre la Calidad, es decir, un candidato cuyo fuerte sea la Calidad no tendrá ninguna dificultad para optar al puesto, incluso aunque no tenga ni idea de Medio Ambiente, y no será así en caso contrario. De la misma forma, para un puesto de PRL y Medio Ambiente, todas las oportunidades correrán a favor de aquel que demuestre todo su poderío en la Prevención, aunque en su vida haya oído hablar de un aspecto ambiental.

Estas situaciones tienen su base, claramente, en un error de concepción de la propia gestión ambiental y de lo que los sistemas de gestión de este área comportan para la empresa. Erróneamente se entiende que la función ambiental la puede realizar cualquiera, que es poco más que una figura cuasi decorativa, sin implicaciones directas en la gestión empresarial, y que apenas tiene influencia en los objetivos estratégicos de la empresa.

Lo más frecuente, es que la Gerencia o Dirección General de la empresa desconozca los cometidos de esta función y ni siquiera sea consciente de las responsabilidades que el puesto conlleva. Es el gerente el que toma la decisión de contratar a alguien para que la empresa se certifique, pero no sabe a qué se va a dedicar esta persona ni cuáles van a ser sus funciones. Para Calidad y Prevención parece tenerlo bastante más claro.

Esta idea general respecto de la función ambiental, queda muy bien reflejada en la respuesta que obtengo tras la impartición de formación relacionada con este puesto, o cuando por una razón u otra me toca explicarla ante distintos escenarios. Es generalizada la sorpresa ante la diversidad y multitud de tareas que tal función comporta.

Sin llegar a hacer una relación exhaustiva de dichas tareas, sí me gustaría incluir al menos algunas pinceladas del puesto. Las actividades del técnico o responsable de Medio Ambiente trascienden no sólo a su departamento, sino incluso a la propia empresa. Se relaciona con multiplicidad de actores, tanto a nivel interno como externo e, incluso, con ámbitos supra empresariales. Su ámbito de actuación repercute y está relacionado con toda la compañía. Se trata de una de las funciones que requieren un contacto más directo con todo el personal de la empresa, a todos los niveles. Ha de comunicar y comunicarse con absolutamente todos los trabajadores de la empresa: desde los niveles directivos hasta la línea operativa. Ha de controlar a los proveedores de la empresa para asegurar que actúen de forma respetuosa con el Medio Ambiente; ha de contactar con la administración pública así como con las entidades de certificación y control.

Debe tener una visión proactiva y ser capaz de aplicar los conceptos de la mejora continua en el día a día de la empresa, identificando oportunidades de cambio y de mejora para la competitividad de la empresa. Habituado al manejo e interpretación de la legislación ambiental, pues se encargará de identificar la normativa ambiental específica de la actividad de la empresa, de los procesos que ésta realiza y de su entorno geográfico y asegurar su cumplimiento. Tendrá que disponer de ciertos conocimientos técnicos de las instalaciones productivas y auxiliares de la empresa, ya que en sus funciones también está la de organizar esos procesos desde el punto de vista ambiental para la realización de planes o proyectos y asignar los recursos necesarios, con criterio de importancia y de coste/beneficio. Conocedor de los procedimientos administrativos y las obligaciones legales de la empresa en el terreno ambiental, ya que “lidiará” con la administración para obtener permisos, autorizaciones, cumplir con los requisitos legales, cada vez más abundantes como consecuencia de esa necesaria legislación ambiental más fecunda, suministrar toda la información que desde este ente se solicita y dar salida a todos los trámites correspondientes.

Como digo, sólo son unas pinceladas, y quedan muchas otras tareas en el tintero, pero creo que con esto ya se vislumbra que la función de gestor ambiental no está pensada para alguien sin ningún tipo de preparatoria en el área.

La función ambiental debería entenderse como aquella dotada de carácter estratégico con un creciente peso en las decisiones de la compañía, no como una simple coletilla a añadir en las últimas posiciones de nuestro extenso organigrama.

Dado que las consecuencias de una mala gestión ambiental pueden conllevar un impacto, tanto geográfico como poblacional, de grandes dimensiones, puesto que en el Medio Ambiente no hay fronteras (aire, suelo, agua, … todo está en continuo movimiento, sin barreras de ningún tipo); dado que las personas somos también parte de ese medio ambiente y padecemos igualmente las consecuencias de esa mala praxis (enfermedades, destrucción de nuestro hábitat, afecciones a nuestro progreso socioeconómico, limitaciones al desarrollo de la propia actividad empresarial …), ¿no debería estar regulada esta profesión, de forma que se establecieran unos mínimos para poder ejercerla, al igual que ocurre con la Prevención de Riesgos Laborales? ¿Acaso no muere o enferma la gente por culpa de la contaminación?

Desconozco los números, pero apostaría que enferma y muere mucha más gente como consecuencia de los efectos globales de la contaminación y afección que producimos al Medio, que por accidentes laborales.

Abogo por la regulación de esta función que resulta clave, mucho más allá del sector productivo. Como mínimo, tan importante como la Calidad, la Prevención (conviene recordar que las personas también somos parte del Medio Ambiente, por lo que estamos incluidas en él), la ingeniería, y cualquier otra área de nuestro negocio. Creo que debería ser una figura obligatoria, al menos en el ámbito empresarial.

No, la gestión ambiental no tiene nada de “maría”, en tanto en cuanto condiciona nuestro desarrollo (en todos los ámbitos) y nuestra propia supervivencia. Y en un entorno más reducido, como es la empresa, la gestión ambiental, a largo plazo y bajo una amplia visión del negocio (que es la que hay que tener para que una empresa en verdad prospere) condiciona, de una u otra forma, a buen seguro, la cuenta de resultados y el futuro de la misma.

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2 pensamientos en “¿ES EL MEDIO AMBIENTE LA “MARIA” DE LAS EMPRESAS?

    • Gracias a ti Cristina!.
      Espero realmente que las políticas ambientales nos acaben llevando hacia la conversión de la función del gestor ambiental como una figura obligatoria en las empresas (como pasa con PRL), por que si no….
      A ver si poco a poco se va tomando consciencia de esta necesidad acuciante!.
      Saludos!

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