Viviendo en el IMPERIO del PLÁSTICO. ¿Hay posibilidades de resistirse a su dominación?

Párate un momento, mira a tu alrededor,… ¿lo ves? Está por todas partes. Estés en tu casa, en la oficina, en la playa o en el monte, seguro que está ahí contigo, a tu lado, en lo que tocas, en lo que miras, y hasta probablemente lo lleves puesto. Allá donde el ser humano esté o haya estado, será su huella, la impronta imborrable de su presencia: EL PLÁSTICO.

El versátil material que ha hecho las “delicias” del consumismo, comienza a convertirse en un gran problema de nuestra existencia. Su extendido uso, que nos ha facilitado mucho la vida durante años, comienza a ser una preocupación cada vez mayor.

El plástico no sólo lo tenemos en envases, si no que prácticamente está presente en cualquier producto de nuestra vida diaria: cosméticos, textiles, materiales de construcción, muebles, utensilios, en el coche, los juguetes, material médico y un largo etcétera que llega hasta tal punto, que resulta complicado nombrar algún elemento o lugar donde el plástico no esté presente.

Cuando tienes cierta inquietud por la protección ambiental, y tratas de incorporar en tu vida prácticas que reduzcan la huella ecológica de tu paso por este planeta, esta invasión del plástico resulta verdaderamente incómoda porque, escapar de ella, se vuelve harto difícil.

Déjame que te hable del gran problema que los plásticos representan para el Medio Ambiente y para nuestra salud y de cómo la huida de este material es, hoy en día, casi misión imposible.

¿Es posible escapar a la colonización plástica y no morir en el intento?

Invasión del Plástico

Cuando fijas tu atención en este material e investigas un poquillo, a poco que leas, te darás cuenta de que el problema que generan es realmente para asustarse. Los niveles actuales de generación de residuos plásticos, y las consecuencias que éstos tienen, está haciendo que últimamente sean numerosas las noticias que dan la voz de alarma al respecto. En especial, sobre el plástico que está acumulándose en los océanos y que, debido a su arrastre por las corrientes marinas, han llegado a formar una gran isla que flota en el océano Pacífico y que alcanza el tamaño de Francia.

La humanidad, que ya ha pasado por la Era de Piedra, la del Bronce o la de Era de hierro, está inmersa actualmente en la Era del Plástico. A mi parecer, un material muy poco noble para marcar una Era, pero a buen seguro será lo que se encontrarán, por todos lados, quienes en un futuro investiguen sobre nuestro tiempo.

Pero ¿desde cuándo nos acompaña tan “insigne” material?

Todo empezó allá por el 1869, cuando John Wesley Hyatt, buscando un sustituto del marfil para bolas de billar, desarrolló el Celuloide disolviendo celulosa (de origen natural) en alcanfor y etanol. El producto resultó vital para el desarrollo de la industria cinematográfica.

Pero si buscamos el origen del primer plástico totalmente sintético, nos vamos a 1909, cuando el químico Leo Hendrik Baekeland sintetizó un polímero a partir de moléculas de fenol y formaldehído, la Baquelita. A partir de aquí y a lo largo de los años, surgió la gran variedad de plásticos que conocemos y que han sustituido materiales más nobles como la madera, el vidrio, el metal… Fue el inicio de la Era de Plástico.

Actualmente, el plástico está presente en prácticamente todo lo que nos rodea. Nos lo encontramos hasta en los productos más inimaginables, como es el caso de los microplásticos, presentes en multitud de productos de higiene como cremas exfoliantes, geles de ducha, protectores solares, pastas dentífricas, cremas corporales,…

Los microplásticos entraron en nuestra vida en los 80 y se utilizan como exfoliantes o para dar color y textura en los productos de cosmética e higiene personal. Tienen menos de 5 mm de diámetro y pueden estar compuestos por distintos tipos de plástico.

Algunos números para tomar consciencia del problema…

Como es sabido, el plástico se caracteriza por su baja biodegradabilidad. Por ejemplo, las botellas de plástico (de PET), las bandejas de poliestireno (mal llamado corcho blanco) y los vasos de polipropileno, tardan en degradarse unos 1000 años. Las bolsas de plástico, como son más finas, unos 150 años.

El caso de las bolsas es realmente llamativo, ya que es un producto con una media de uso no superior al cuarto de hora y, en cambio, ya ves los años que tardan en desaparecer del medio.

Cada año lanzamos más de 8 millones de toneladas de plástico a los océanos (unos 200 kg por segundo), equivalente a verter un camión de plásticos cada minuto… ¡Ahí es nada! Las previsiones apuntan a que, de no hacer nada, en el 2050 habrá más plástico que peces en nuestros océanos.

Si hablamos de microplásticos, cada año, sólo en Europa llegan al mar 8.627 toneladas. Del 15 al 20% de los peces tienen microplásticos en el estómago. Son los mismos peces que estarán en nuestras mesas.

El 90 % de muestras de agua de los océanos presentan microplásticos. Y de la que nos llega a través del grifo, el 83% de las muestras, en una docena de países, está contaminada por ellos.

Los hogares europeos producen unas 4.000 tn. de residuos plásticos al año. Una familia española genera unos 33 kg. Y a pesar de ser en uno de los principales componentes de nuestros residuos, su tasa de reciclaje no llega al 30%. En el caso de las bolsas de plástico, es más limitado, aproximadamente el 10% del total.

El plástico es un material de reciclaje complicado, ya que existen cientos de tipos diferentes, y no es posible llegar a una única solución válida para todos, como sí ocurre con otros materiales.

Producimos y usamos cantidades ingentes de plástico que, mayoritariamente, acaban en el medio natural, porque su reciclaje es mínimo, y dadas estas grandes cantidades y su difícil descomposición, no es posible su asimilación por el Medio Ambiente, por lo que, continuará acompañándonos por muchos años aún después de haberlo desechado y volverá a nosotros a través, principalmente, de los alimentos que ingerimos.

Hablemos ahora de las consecuencias que esto tiene para el Medio Ambiente…

Además del impacto derivado de la fabricación de este material, de crecimiento exponencial por su versatilidad y bajo coste económico, lo cual ha contribuido al consumismo exacerbado de nuestra sociedad, los plásticos son también un problema cuando los desechamos como residuos.

Esta última parte de su ciclo de vida es su problemática más conocida. Los plásticos son uno de los responsables de los altos niveles de producción de residuos que tenemos.

Cuando el residuo plástico llega al medio natural se fragmenta en partículas cada vez más pequeñas, capaces de ser transportadas a grandes distancias por el viento y el agua. Algunas son tan pequeñas que no pueden verse a simple vista, pero siguen siendo no biodegradables y tóxicas.

El impacto visual de los residuos plásticos es obvio, pero además de éste, podemos achacarle otros muchos efectos negativos sobre el Medio Ambiente:Atrapamiento con plastico

  • Los fragmentos de plástico son ingeridos por animales, incluso microscópicos como el plancton, contaminando la cadena alimentaria de la que dependemos.
  • El pescado lo ingiere, le sacia y deja de comer e ingerir nutrientes y en consecuencia no se desarrolla como debe.
  • Los animales se ven atrapados en este material del que son incapaces de liberarse, lo que les lleva a una muerte cruel y agónica o les condenan al sufrimiento de por vida. El plástico es responsable de la muerte de millones de animales en todo el mundo.
  • Suponen una gran carga química en el medio por los muchos aditivos químicos que llevan, con grandes efectos contaminantes de toxicidad directa, como el del plomo y mercurio; o carcinógenos, como en el del fosfato hexilo dietílico.

¿Y para nuestra salud?

Pues si los microplásticos se incorporan a la cadena alimentaria, acaban llegando inevitablemente a nosotros. Bien sea a través de la ingesta de pescado, por ejemplo, o al beber agua del grifo. Es casi seguro que cualquiera de nosotros llevamos aditivos tóxicos del plástico en nuestra sangre.

El uso de cosméticos y productos de higiene personal son otra vía de acceso de los microplástcos a nuestro organismo.

También al reutilizar envases plásticos. Por ejemplo, cuando guardamos comida en los tupperware, y los calentamos en el microondas, aumentamos las posibilidades de transferencia de contaminantes a los alimentos. Lo mismo con cualquiera de los envases de bebidas y comidas que adquirimos: botellas de agua, platos preparados,… incluso muchas latas de alimentos van forradas interiormente con plástico.

Y no nos olvidemos de los juguetes de plástico que los niños meten continuamente en la boca o las vajillas de plástico (platos, vasos, cubiertos) que entran en contacto con nuestros alimentos.

Hasta más del 50% del peso del plástico se debe a decenas de aditivos que le otorgan sus propiedades (dureza,  flexibilidad, rigidez, color, etc.) pero, como la mayoría de los diferentes tipos de plásticos (más de 800.000) están protegidos por patentes, resulta imposible saber exactamente qué aditivos son y en qué cantidades.

Muchos estudios científicos demuestran que los aditivos comunes del plástico son muy peligrosos para la salud (bisfenoles, ftalatos, el cloruro de vinilo, estireno, retardadores de llama, metales pesados…). Por esta razón, hace años se prohibió el PVC en la fabricación de botellas de agua, pero las cañerías por donde llega el agua a nuestros grifos, son de este material.

Las enfermedades asociadas a los tóxicos del plástico son muy variadas: cáncer, infertilidad, abortos espontáneos, quistes uterinos, Parkinson, enfermedad cardiovascular, …

Y sabiendo todo esto, toca preguntarse… ¿se está haciendo algo para luchar contra este problema?

Pues, la verdad es que, últimamente hay mucho movimiento en distintas instituciones en este sentido.

Parece que, de alguna forma, tomamos conciencia de que urge tomar medidas para parar sus devastadores efectos. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero, algunas de las medidas que se acuerdan resultan demasiado “light” para la entidad del problema y, más aún, considerando que existe tecnología y medios suficientes para optar por soluciones inmediatas y más efectivas.

Por ejemplo, la Comisión Europea, que ya ha prohibido que los supermercados ofrezcan gratuitamente bolsas de uso único, ha lanzado recientemente una nueva estrategia para limitar el impacto de los plásticos. Propone que todos los envases de ese material producidos en la UE en 2030 estén diseñados para ser reciclados o reutilizados. Se centra en plásticos de un solo uso, como envases o botellas. Ósea que ¡aún hay que esperar más de 10 años por algo que ya podría cambiarse ahora mismo! También plantea introducir un impuesto sobre embalajes plásticos para incentivar un uso reducido.

El Gobierno Británico decidió atacar esta plaga mediante una batería de medidas que pretenden eliminar el uso evitable del plástico en los próximos 25 años. Su propuesta es extender el cobro de 5 peniques por las bolsas a todas las tiendas del país y reclamar a los supermercados la creación de estanterías “libres de plásticos”. ¡Un plan a 25 años!

En Marruecos se imponen multas de hasta 10.000€ por vender o regalar bolsas de plástico. Y en Francia, las bolsas de plástico sólo se pueden vender y tienen que ser 100% biodegradables.

En España estaba previsto que en 2018 entrara en vigor una ley que obliga a cobrar entre 5 y 30 céntimos por cada bolsa (transponiendo la Directiva europea 2015/720). Se preveía el 1 de marzo como fecha fin de las bolsas de plástico gratuitas que aún reparten muchas tiendas. La nueva normativa afecta también a fabricantes de bolsas ya que, a partir del 1 de enero, la ley prohíbe la comercialización de bolsas oxodegradables con menos de 50 micras, (fabricadas de plásticos con aditivos que, una vez desechadas, se transforman en microfragmentos y se incorporan al medio), pero finalmente estas medidas han sido aplazadas hasta nueva orden y aún están pendiente del dictamen del Consejo de Estado. ¡Se ve que no hay prisa…!

Bastante más efectiva parecen las medidas del Gobierno Balear, que se ha propuesto desterrar muchos artículos plásticos de un solo uso. A partir del 1 de enero del 2020, quedará prohibido comercializar pajitas de bebidas, bastoncillos de las orejas y los palitos plásticos para caramelos. Sólo se podrán utilizar materiales compostables. Prohibirá la venta de platos, cubiertos, vasos y bandejas alimentarias desechables de plástico, excepto los que sean compostables, cápsulas de café desechables fabricadas con materiales no fácilmente reciclables y versiones no recargables de objetos como, encendedores, maquinillas de afeitar, cartuchos y tóners de impresora. Y a partir del 2019, los comercios no podrán distribuir bolsas de plástico ligeras de un solo uso y sólo estarán permitidas las bolsas compostables. Tampoco se permitirán a partir de 2020 productos de usar y tirar, en establecimientos de restauración, para consumo de alimentos en el mismo local, como los restaurantes de comida rápida.

Y a nivel particular… ¿tenemos posibilidades de escapar del plástico?

Personalmente me resulta un objetivo cuasi imposible. Hoy día es muy complicado comprar algo que no venga envasado con plástico. Unas galletas, un fuet, el pan, frutas, embutidos (que si los pides en la charcutería te lo ponen en papel que también lleva plástico), bebidas… Cualquier cosa viene en su embalaje plástico y prácticamente no hay alternativas.

He dejado de comprar en algún supermercado porque no me permitían mezclar distintas piezas de fruta en la misma bolsa, no compro determinadas galletas para mis hijos si vienen en paquetes individuales dentro de la caja (que entre eso y el evitar el aceite de palma, no veas lo complicada que está la tarea), siempre llevo mis bolsas de tela para hacer la compra y rechazo cualquier bolsa plástica que me puedan dar en una tienda, tengo en cuenta el embalaje para decantarme por una marca u otra, priorizo la adquisición de productos en envase de vidrio, papel o metal, escapo de los restaurantes de comida rápida y soporto estoicamente regañinas cuando no utilizo guantes de usar y tirar para coger la fruta (la higiene es la excusa barata de su imposición. Suficiente y más importante es no manosearla cuando la escoges)…

Esto hablando sólo de alimentación. Piensa ahora en el detergente, el dentífrico, el champú,… Sólo pensando en librarnos de los embalajes plásticos, con el estilo de vida que nos vemos obligados a vivir y la escasez de alternativas que hay, la misión para mí fracasa.

Cómprate una casa, un coche, un juguete, un teléfono, un ordenador…. No nos engañemos, escapar de los plásticos si no imposible, es muy complicado hoy en día. Podemos aplicar algunas buenas prácticas pero sin el respaldo de la regulación por parte de los gobiernos no habrá éxito en la contienda.

Hoy en día, sería perfectamente factible eliminar el plástico, al menos, de todos los embalajes. Hay materiales alternativos que pueden tener las mismas funcionalidades y que son biodegradables, solo es cuestión de que las “autoridades” correspondientes se lo propongan.

Sin alternativas no hay posibilidad de cambio. Sueño con supermercados que me brinden estanterías “libres de plásticos”, productos menos embalados, plásticos que sean totalmente biodegradables, tener siempre la opción de comprar a granel… ¿Por cuánto tiempo tengo que seguir soñando?

Como final, te invito a que dediques una hora de tu tiempo en ver el episodio del programa Equipo de Investigación, “La Era del Plástico”. ¡Merece la pena!

Vídeo: La Era del Plástico

Muy interesante también la web de la organización independiente El Plástico Mata para conocer más y colaborar activamente en su eliminación: http://elplasticomata.com/

Y tú, ¿tienes alternativas a tu alrededor para evitar los plásticos? ¿Qué estrategias empleas para evitar este material?

Anuncios

4 pensamientos en “Viviendo en el IMPERIO del PLÁSTICO. ¿Hay posibilidades de resistirse a su dominación?

    • Me alegra mucho que te haya gustado Array. Estupendo que lo difundas lo más posible, ese es el objetivo, que la gente conozca y tome conciencia de este gran problema que los plásticos están generando en nuestra salud y en el Medio Ambiente.
      Saludos!

  1. Pingback: LA LEGISLACIÓN AMBIENTAL EN LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE – Trabajar en Gestión Ambiental

  2. Pingback: A punto de llegar el día que ojalá no existiera: DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE 2018 – Trabajar en Gestión Ambiental

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s