¿EN QUÉ EQUIPO JUEGA LA ADMINISTRACIÓN AMBIENTAL?

Desde mis inicios profesionales he “sufrido” con gran satisfacción un gran crecimiento y desarrollo de la legislación ambiental en nuestro país. “Sufrido” porque me ha tocado en muchas ocasiones, en las empresas que he estado, pilotar la lucha, a veces demasiado en solitario, por el cumplimiento estricto de esa nueva legislación, que a veces, se da de bruces con los intereses económicos de la organización a la que representas. Pero muy satisfecha, porque tanto como profesional de esta área, como persona preocupada y comprometida con la protección ambiental, considero que esta reglamentación es indispensable para alcanzar ese desarrollo sostenible que, cada vez más, muchos reclamamos para nuestra sociedad.

Sin embargo, y a pesar de que la normativa ambiental va aumentando y perfeccionándose continuamente, la aplicación de ésta, creo que sigue siendo bastante deficiente. Si lo que buscamos es prevenir daños al medio ambiente y garantizar unos niveles aceptables de protección de éste, intuyo, viendo a mi alrededor, que más que la promulgación de nuevas normas más exigentes, habría que asegurar la aplicación efectiva de las que ya existen y están en vigor.

En este terreno juega un papel fundamental la función de inspección que tiene que desempeñar la Administración ambiental. En sus manos está verificar y exigir el correcto cumplimiento de los requisitos legales destinados a modificar las prácticas y pautas empresariales responsables del deterioro ambiental.

Doy fe de que esta labor de inspección se realiza, y a veces, incluso, intensamente. Pero ¿es realmente efectiva tal y como se está llevando a cabo? ¿está bien enfocada esa labor de inspección ambiental desempeñada por la Administración?.

Desde la experiencia he ido sacando mis ideas sobre este tema y tengo mis propias teorías sobre lo que está fallando.

¿Vigilamos a quién debemos?

Inspeccion ambiental

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DIME QUÉ TIRASTE Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Los residuos vuelven a la palestra. Tras su salida a escena, allá por los años 90, cuando empezamos a darnos cuenta de que nos quedábamos sin “alfombras” para esconderlos, ahora vuelven a primera línea bajo el término “Economía circular”.

Desde aquel entonces, cambiaron muchas cosas en este sector, nos hicimos conscientes de que los vertederos no eran una buena forma de liberarnos de los residuos, porque aunque los escondamos no desaparecen, nos familiarizamos con las recogidas selectivas, aprendimos la regla de las 3 R, nos hicimos conscientes de que eran un problema, vivimos unas cuantas muy malas experiencias (como el caso del vertedero de Bens en A Coruña), elaboramos mucha, mucha nueva legislación, decoramos nuestras calles con contenedores de colores, y hablamos largo y tendido de lo importante que era Prevenir su generación… sin embargo, año tras año, hemos seguido “increscendo” la producción en nuestra eficiente factoría de basura y parece, que lo único que ha conseguido echar un poco el freno a nuestra desenfrenada producción, como en todos los sectores, ha sido la crisis económica.

Y es que los residuos son consecuencia directa de nuestro modo de vida. Somos nosotros los que los generamos todos los días de nuestra existencia, desde el mismo momento en que aterrizamos aquí. Nos acompañan allá a donde vayamos, son un fiel reflejo de nosotros mismos, “diseñados” y generados  a nuestra imagen y semejanza.

¿Son los residuos, entonces, el reflejo de nuestra “esencia”?

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IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN…¿REALIDAD O FICCIÓN?

Ya lo comentaba en un artículo anterior (LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN), que cuando recae sobre ti la responsabilidad de pilotar e implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que hay que conseguir abrir, para lograr la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

Hablaba en aquel momento del elemento humano de las empresas, los Trabajadores, como clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, no es posible lograr el éxito de ninguna nueva herramienta que implantemos, y anticipaba, en ese mismo artículo, mi intención de dedicarle uno, a esa otra llave imprescindible para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, la Dirección. Hoy quiero aportar mis reflexión y opinión sobre el rol de ese estamento clave, en el funcionamiento de los sistemas.

Sin lugar a dudas, si en la organización se decide implantar un nuevo sistema de gestión en la empresa, (Calidad, Prevención, Medio Ambiente, …) el primer punto de compromiso que debemos asegurar, para garantizar su eficacia, es la implicación de la Dirección. Pero conseguir su total implicación puede convertirse es uno de los principales dolores de cabeza de los responsables de los sistemas, conscientes de que este hecho resulta imprescindible para llevar a buen puerto el proyecto.

La implicación de la Dirección es fundamental en el éxito de un sistema de gestión y su papel va más allá de decidir la implantación. Será el ejemplo para el resto de las personas implicadas. Si desde arriba se transmite un compromiso firme y tangible, la implicación de los trabajadores será también más sólida y eficaz, lo que nos permitirá contar con su participación activa en el sistema, imprescindible para hacer efectivo el cambio. Es fundamental que la Dirección de la empresa transmita claramente al resto de la organización la importancia que supone la nueva gestión.

La Dirección debe asumir y transmitir la política de Medio Ambiente que se ha propuesto, de tal manera que sea ella el motor principal, y las líneas de mando, correas de transmisión. Es la Dirección quien debe asegurar que el Sistema de Gestión implantado es acorde con los objetivos marcados, que se implantan procesos que satisfacen los requisitos legales y los de otras partes interesadas y que además, aseguren el cumplimiento de esos objetivos definidos. En su mano está proporcionar los recursos necesarios para la implantación del sistema, tomar las decisiones pertinentes en relación con la política ambiental y con los objetivos y aprobar las propuestas para la mejora del Sistema de Gestión. Será ella, quién además pilotará la revisión periódica de todo el sistema, que llevará al cumplimiento del compromiso de mejora continua adquirido.

Así, la puesta en marcha y funcionamiento de un sistema de gestión, precisa indudablemente de la implicación de la Dirección, no sólo porque sea un requisito especificado en los propios estándares (ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 9001, …), sino porque sin su compromiso no será viable ejecutar las diferentes acciones que requiere el desarrollo del sistema. Es muy importante que la Dirección de la organización esté convencida del paso que va a dar, y que sea consciente de que los beneficios llegarán, siempre y cuando, toda la organización esté remando en la misma dirección. Es indispensable que haya una verdadera implicación por parte de toda la organización, y es la Dirección la que debe proporcionar el mayor y mejor ejemplo a seguir para todo el personal. El hito que va a marcar el grado de acogimiento que alcancemos en los diferentes niveles y área de la empresa es la IMPLICACIÓN de la DIRECCIÓN.

Pero… ¿es realmente la Alta Dirección la que guía el barco de la Gestión Ambiental en las organizaciones?

LaDireccion

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PRODUCTOS QUÍMICOS: Ni contigo, ni sin ti…

Liada estos días con el trabajo, y sin poder dedicarme a éste, mi rincón profesional, aprovecho ahora, que ando un poco más liberada, para hablar de un tema que me parece especialmente preocupante, por su amplio alcance y la baja relevancia que le otorgamos en muchos casos, y que ha sido la temática de algunas de las formaciones que he impartido recientemente, con motivo de la entrada en vigor, el pasado 1 de junio, del Reglamento CLP, en lo relativo a las mezclas.

Productos químicos… nos rodean por todas partes, forman parte de la vida cotidiana. En la casa, en los productos de limpieza, la ropa, en nuestro lugar de trabajo, en los cosméticos, en los alimentos como aditivos, en la peluquerías y en el salón de belleza, en la ciudad, e incluso en el campo, con los plaguicidas, herbicidas o abonos… Diariamente estamos en contacto con multitud de productos químicos. Personas de cualquier edad, origen y nivel formativo manejan con frecuencia estos productos, de los que, en la mayoría de los casos, no se conoce con exactitud el posible efecto que pueden llegar a producir sobre el medio ambiente y la salud de las personas, y que a la vez, se han hecho imprescindibles en nuestras vidas.

Además de las potenciales enfermedades y lesiones graves que pueden producir en las personas que los manipulan, los productos químicos han demostrado tener un impacto importante en el medio ambiente, desde el cambio climático hasta la destrucción de la fauna y la flora y la contaminación del agua.

Pero, los productos químicos también tienen su cara amable, pues en muchos casos son esenciales para la vida y también poseen beneficios generalizados y altamente reconocidos. En este sentido, están los fármacos que curan las enfermedades, los productos de limpieza que ayudan a establecer condiciones de vida higiénicas, o aquellos que forman parte de procesos industriales que desarrollan productos importantes para los estándares mundiales de vida. Los productos químicos son también indispensables para tener una vida saludable y gozar de la comodidad moderna.

Así pues, los productos químicos juegan dos roles contradictorios en nuestra sociedad actual. Ni contigo, ni sin ti … El medicamento que salva la vida de un paciente, puede producir efectos adversos en la salud de los trabajadores que intervienen en su fabricación, los productos de limpieza que permiten una higiene adecuada, también pueden afectar negativamente a las personas que trabajan con ellos y al entorno ambiental expuesto a los mismos.

Gobiernos, empresas y trabajadores deben desempeñar una importante tarea en el control de las exposiciones a los productos químicos, así como en la limitación de sus emisiones al medio ambiente. Y con esa idea entre sus principales objetivos, se promulgó el Reglamento CLP (REGLAMENTO (CE) 1272/2008 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO, sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas químicas), que introduce en la Unión Europea un nuevo sistema para clasificar y etiquetar productos químicos basado en el Sistema Globalmente Armonizado de las Naciones Unidas (SGA de la ONU).

El Reglamento CLP entró en vigor el 20 de enero de 2009, y a partir del 1 de diciembre de 2010, todas las sustancias se tenían que clasificar, etiquetar y envasar según los criterios del nuevo Reglamento. Pero para las mezclas, (que representan la mayor parte de los productos químicos utilizados en las industrias no químicas), se estableció una moratoria en su entrada en vigor, no siendo hasta este pasado 1 de junio de 2015, el momento en que se han hecho de obligado cumplimiento los requisitos de clasificación, etiquetado y envasado de las mezclas.

¿Qué cambios debemos abordar en la Gestión Ambiental de nuestra empresa, con la nueva reglamentación de productos químicos?

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LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN. Ideas para involucrar en la Gestión Ambiental

Cuando asumes la responsabilidad de implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que tienes que conseguir abrir, si quieres alcanzar la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

A menudo se habla de la implicación de la Dirección como una de las llaves imprescindibles para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, y es éste un aspecto al que tengo intención de dedicarle algún artículo en este espacio, porque, es sin duda, una de las grandes vicisitudes con las que nos toca lidiar a los que nos dedicamos a esto. Pero hoy quiero centrarme en los que considero la otra llave al éxito de la implantación. Quiero centrarme en los trabajadores, el elemento humano de las empresas, clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, es seguro que no conseguiremos gestionar con éxito ninguna nueva herramienta que implantemos.

La participación de los trabajadores es considerada como elemento esencial en cualquiera de esos estándares a los que nos queramos referir, sin embargo, en la práctica, en muchas organizaciones, no existe un otorgamiento real de esa relevancia que deberían tener, y a menudo, ésta queda limitada a palabras escritas en un manual, un procedimiento o cualquier otro soporte escrito, que no llega a hacerse efectiva tal cual se ha definido.

Por ejemplo, la Norma UNE-EN-ISO 9001:2008, en sus principios de Gestión de la Calidad, se refiere a las personas en los siguientes términos:“El personal, a todos los niveles, es la esencia de una organización y su total compromiso e involucramiento permite que sus capacidades puedan ser utilizadas por el máximo beneficio de la Organización”

La participación de los trabajadores es también considerada esencial para un eficaz funcionamiento del Sistema de Gestión Ambiental (SGA), bien sea en la ISO 14001 o en el Reglamento EMAS, a fin de alcanzar mejoras ambientales permanentes y consolidar en la empresa una política ambiental que ayude a avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

La organización debería reconocer que la participación activa de los trabajadores es una fuerza impulsora y una condición previa para las mejoras ambientales permanentes y con éxito, y un recurso clave en la mejora del comportamiento medioambiental, así como el método correcto para asentar con éxito en la organización el sistema de gestión y auditoría medioambientales”.

Reglamento EMAS

Centrados ahora en la gestión ambiental, y más allá de los instrumentos voluntarios de gestión, es la propia normativa vigente la que determina una serie de derechos y obligaciones de los trabajadores y sus representantes en la gestión ambiental de las empresas. Porque son éstas, cuestiones de las organizaciones que afectan a los trabajadores, tanto como actores que son de la producción, como ciudadanos afectados por los impactos ambientales del desarrollo económico. Resulta, por tanto, totalmente legítimo, el interés de los trabajadores en la sostenibilidad ambiental de la empresa.

Colaborar con la dirección de la empresa para conseguir el establecimiento de cuantas medidas procuren el mantenimiento y el incremento de la productividad, así como la sostenibilidad ambiental de la empresa, si así está pactado en los convenios colectivos

Artículo 64.c del Estatuto de los Trabajadores

La implicación y participación de los trabajadores se hace fundamental para garantizar la eficacia en la implantación y funcionamiento de un SGA. Tanto la planificación, como la propia operatividad del sistema, sólo se desarrollarán de manera eficaz si contamos con la experiencia y el conocimiento de quienes más conocen el proceso productivo.

Sin motivación, no hay participación. Sin participación, no hay éxito.

Todos somos Medio Ambiente

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MANTENIMIENTO Y MEDIO AMBIENTE: Socios Estratégicos en el Desarrollo Empresarial Sostenible

A menudo escucho, en diferentes foros, opiniones de personas que relacionan una buena gestión ambiental con la necesidad de realizar importantes inversiones. No conciben que una empresa pueda contaminar menos o ser más eficiente, en cuanto a consumir menos recursos y menos energía, si no es a través de la adquisición de nuevas tecnologías, instalaciones más modernas o complicados software de gestión.

He comprobado, a lo largo de mi carrera profesional, como con relativa facilidad se sustituían equipos e instalaciones por otras, nuevas y más “modernas”, alegando que éstas habían dejado de ser eficientes, que habían perdido fiabilidad, en definitiva, que ya no trabajaban bien y que no compensaba realizar su reparación. Suponiendo, en consecuencia, realizar importantes inversiones en activos.

Estoy convencida de que, ni es necesario implementar tecnologías de última generación, ni ejecutar millonarias inversiones en nuevos equipos o instalaciones para alcanzar objetivos de Gestión Ambiental adecuados y eficaces.

Existe un área de gestión, dentro de las organizaciones, que representa una de las claves más importantes para que esto no sea así, que resulta crucial en el camino de una industria hacia una producción más limpia y la compatibilización del desarrollo empresarial con el desarrollo sostenible: el MANTENIMIENTO, el aliado necesario en la Gestión Ambiental.

Menos invertir y Mas mantener, esa es la clave!

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EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

En Calidad lo tienen claro, establecer indicadores de los procesos es fundamental para la medición, el análisis y la mejora de su eficacia. Sólo lo que puede medirse es susceptible de mejorar.

En Medio Ambiente también tenemos un requisito normativo que nos hace referencia a esta necesidad:

4.5.1 Seguimiento y medición

La organización debe establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para hacer el seguimiento y medir de forma regular las características fundamentales de sus operaciones que pueden tener un impacto significativo en el medio ambiente. Los procedimientos deben incluir la documentación de la información para hacer el seguimiento del desempeño, de los controles operacionales aplicables y de la conformidad con los objetivos y metas ambientales de la organización.

La organización debe asegurarse de que los equipos de seguimiento y medición se utilicen y mantengan calibrados o verificados, y se deben conservar los registros asociados.

Sin embargo, en los Sistemas de Gestión Ambiental que he tenido la oportunidad de conocer o auditar hay un hecho común que siempre me ha llamado la atención: un procedimiento de Seguimiento y Medición escaso, limitado y sin relevancia.

No sé si este hecho es general, pero lo que habitualmente me he encontrado son procedimientos, que recogían este requisito de las normas (ISO 14001/EMAS), en los que se limitaba el seguimiento y medición realizados por la organización a describir la evaluación del cumplimiento legal, la sistemática con la que se garantizaba la calibración de equipos de medición en el caso de que se utilizasen, y poco más.

Me sorprende esta limitación pues, concibo este punto de la norma como un requisito mucho más ambicioso al que habitualmente se lleva a la práctica. Es la base fundamental sobre la que nos debemos apoyar para dar cumplimiento a uno de los principios fundamentales de los sistemas de gestión ambiental, la Mejora Continua.

Es uno de los procedimientos que debería tener más peso en nuestro sistema ya que, su definición adecuada, nos permite establecer sistemáticas que redundarán en un profundo conocimiento de nuestro sistema, en un retorno de valiosa información que nos aportará la visión que necesitamos de la evolución de nuestra gestión ambiental.

Entonces, ¿la gestión ambiental se puede medir?

Medir_el_Medio_Ambiente

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