DIME QUÉ TIRASTE Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Los residuos vuelven a la palestra. Tras su salida a escena, allá por los años 90, cuando empezamos a darnos cuenta de que nos quedábamos sin “alfombras” para esconderlos, ahora vuelven a primera línea bajo el término “Economía circular”.

Desde aquel entonces, cambiaron muchas cosas en este sector, nos hicimos conscientes de que los vertederos no eran una buena forma de liberarnos de los residuos, porque aunque los escondamos no desaparecen, nos familiarizamos con las recogidas selectivas, aprendimos la regla de las 3 R, nos hicimos conscientes de que eran un problema, vivimos unas cuantas muy malas experiencias (como el caso del vertedero de Bens en A Coruña), elaboramos mucha, mucha nueva legislación, decoramos nuestras calles con contenedores de colores, y hablamos largo y tendido de lo importante que era Prevenir su generación… sin embargo, año tras año, hemos seguido “increscendo” la producción en nuestra eficiente factoría de basura y parece, que lo único que ha conseguido echar un poco el freno a nuestra desenfrenada producción, como en todos los sectores, ha sido la crisis económica.

Y es que los residuos son consecuencia directa de nuestro modo de vida. Somos nosotros los que los generamos todos los días de nuestra existencia, desde el mismo momento en que aterrizamos aquí. Nos acompañan allá a donde vayamos, son un fiel reflejo de nosotros mismos, “diseñados” y generados  a nuestra imagen y semejanza.

¿Son los residuos, entonces, el reflejo de nuestra “esencia”?

mirarse_al_espejo

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Se aproxima el Gran Día…UNA OPORTUNIDAD PARA ENSALZAR LA GESTIÓN AMBIENTAL

En poco más de una semana llega una gran celebración: El Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA). Obviamente, todos los días del año deberían ser el Día del Medio Ambiente, no sólo para los que nos dedicamos a esta área, sino, para cualquiera de los que habitamos este planeta, y nos servimos de él para desarrollar todos los aspectos de nuestra vida.

Pero, había que elegir un día para rendir homenaje al elemento que nos sustenta, a nuestra fuente de recursos, y ese día fue el 5 de junio. Lo eligió la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972 y lo convirtió en su principal vehículo para la sensibilización en la importancia del Medio Ambiente, en una herramienta para impulsar la atención y la acción política. A lo largo de estos más de 40 años de conmemoración, ha crecido hasta convertirse en una plataforma mundial que se celebra en más de 100 países. Es un nexo de unión entre las personas en pro del Medio Ambiente: une acciones individuales para transformarlas en una gran acción colectiva que genera un fuerte impacto positivo en el planeta.

“A pesar de que las decisiones individuales pueden parecer insignificantes a la luz de las amenazas y tendencias mundiales, cuando miles de millones de personas se unen con un propósito común, pueden marcar una gran diferencia”.

Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon

Este año, el tema elegido es el uso eficiente de los recursos y, la producción y consumo sostenible, en el contexto de la capacidad regeneradora del planeta. El eslogan:

“Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”.

Buena temática para los tiempos que vivimos. A pesar de llevar tantos años intentando concienciar en la necesidad de proteger y salvaguardar nuestra fuente de recursos, se sigue consumiendo muchos más de lo que el planeta puede proporcionar de forma sostenible. Muchos siguen anclados en la concepción del Medio Ambiente como fuente “inagotable” de recursos, algo de lo que, hace mucho tiempo, nos dimos cuenta que era una idea que nada tiene que ver con la realidad. Un gran número de ecosistemas terrestres están llegando a su punto límite de agotamiento debido al crecimiento de la población y el desarrollo económico. Pero desarrollo económico y desastre ecológico no tienen porqué estar necesariamente ligados. Hay otras formas de consumir, de desarrollarnos y de prosperar, sin que ello tenga que suponer un elevado coste para el planeta. Tener en cuenta los límites del Medio Ambiente, consumir con moderación e incorporar el desarrollo sostenible a nuestro estilo de vida para asegurar un futuro saludable, es el centro de la campaña de este DMMA 2015.

Si te dedicas a la Gestión Ambiental, este día es una gran oportunidad para poner en valor el trabajo que realizas en tu organización, para recordarles a todos aquellos que trabajan contigo, que tienen a su disposición la herramienta necesaria para su colaboración activa en la protección ambiental, que en su empresa, industria u organización se preocupan de llevar a cabo un desarrollo sostenible, que son conscientes de la importancia de este hecho para alcanzar el liderazgo en la sociedad de hoy en día, y que se pueden valer de la Gestión Ambiental para mejorar aspectos ambientales de su lugar de trabajo y minimizar los impactos negativos del desarrollo económico. Es un buen momento para agradecer a todos los trabajadores su participación activa en la gestión ambiental de la empresa.

¿Cómo vas a celebrarlo?

DMMA_2015

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LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN. Ideas para involucrar en la Gestión Ambiental

Cuando asumes la responsabilidad de implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que tienes que conseguir abrir, si quieres alcanzar la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

A menudo se habla de la implicación de la Dirección como una de las llaves imprescindibles para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, y es éste un aspecto al que tengo intención de dedicarle algún artículo en este espacio, porque, es sin duda, una de las grandes vicisitudes con las que nos toca lidiar a los que nos dedicamos a esto. Pero hoy quiero centrarme en los que considero la otra llave al éxito de la implantación. Quiero centrarme en los trabajadores, el elemento humano de las empresas, clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, es seguro que no conseguiremos gestionar con éxito ninguna nueva herramienta que implantemos.

La participación de los trabajadores es considerada como elemento esencial en cualquiera de esos estándares a los que nos queramos referir, sin embargo, en la práctica, en muchas organizaciones, no existe un otorgamiento real de esa relevancia que deberían tener, y a menudo, ésta queda limitada a palabras escritas en un manual, un procedimiento o cualquier otro soporte escrito, que no llega a hacerse efectiva tal cual se ha definido.

Por ejemplo, la Norma UNE-EN-ISO 9001:2008, en sus principios de Gestión de la Calidad, se refiere a las personas en los siguientes términos:“El personal, a todos los niveles, es la esencia de una organización y su total compromiso e involucramiento permite que sus capacidades puedan ser utilizadas por el máximo beneficio de la Organización”

La participación de los trabajadores es también considerada esencial para un eficaz funcionamiento del Sistema de Gestión Ambiental (SGA), bien sea en la ISO 14001 o en el Reglamento EMAS, a fin de alcanzar mejoras ambientales permanentes y consolidar en la empresa una política ambiental que ayude a avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

La organización debería reconocer que la participación activa de los trabajadores es una fuerza impulsora y una condición previa para las mejoras ambientales permanentes y con éxito, y un recurso clave en la mejora del comportamiento medioambiental, así como el método correcto para asentar con éxito en la organización el sistema de gestión y auditoría medioambientales”.

Reglamento EMAS

Centrados ahora en la gestión ambiental, y más allá de los instrumentos voluntarios de gestión, es la propia normativa vigente la que determina una serie de derechos y obligaciones de los trabajadores y sus representantes en la gestión ambiental de las empresas. Porque son éstas, cuestiones de las organizaciones que afectan a los trabajadores, tanto como actores que son de la producción, como ciudadanos afectados por los impactos ambientales del desarrollo económico. Resulta, por tanto, totalmente legítimo, el interés de los trabajadores en la sostenibilidad ambiental de la empresa.

Colaborar con la dirección de la empresa para conseguir el establecimiento de cuantas medidas procuren el mantenimiento y el incremento de la productividad, así como la sostenibilidad ambiental de la empresa, si así está pactado en los convenios colectivos

Artículo 64.c del Estatuto de los Trabajadores

La implicación y participación de los trabajadores se hace fundamental para garantizar la eficacia en la implantación y funcionamiento de un SGA. Tanto la planificación, como la propia operatividad del sistema, sólo se desarrollarán de manera eficaz si contamos con la experiencia y el conocimiento de quienes más conocen el proceso productivo.

Sin motivación, no hay participación. Sin participación, no hay éxito.

Todos somos Medio Ambiente

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MANTENIMIENTO Y MEDIO AMBIENTE: Socios Estratégicos en el Desarrollo Empresarial Sostenible

A menudo escucho, en diferentes foros, opiniones de personas que relacionan una buena gestión ambiental con la necesidad de realizar importantes inversiones. No conciben que una empresa pueda contaminar menos o ser más eficiente, en cuanto a consumir menos recursos y menos energía, si no es a través de la adquisición de nuevas tecnologías, instalaciones más modernas o complicados software de gestión.

He comprobado, a lo largo de mi carrera profesional, como con relativa facilidad se sustituían equipos e instalaciones por otras, nuevas y más “modernas”, alegando que éstas habían dejado de ser eficientes, que habían perdido fiabilidad, en definitiva, que ya no trabajaban bien y que no compensaba realizar su reparación. Suponiendo, en consecuencia, realizar importantes inversiones en activos.

Estoy convencida de que, ni es necesario implementar tecnologías de última generación, ni ejecutar millonarias inversiones en nuevos equipos o instalaciones para alcanzar objetivos de Gestión Ambiental adecuados y eficaces.

Existe un área de gestión, dentro de las organizaciones, que representa una de las claves más importantes para que esto no sea así, que resulta crucial en el camino de una industria hacia una producción más limpia y la compatibilización del desarrollo empresarial con el desarrollo sostenible: el MANTENIMIENTO, el aliado necesario en la Gestión Ambiental.

Menos invertir y Mas mantener, esa es la clave!

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EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

En Calidad lo tienen claro, establecer indicadores de los procesos es fundamental para la medición, el análisis y la mejora de su eficacia. Sólo lo que puede medirse es susceptible de mejorar.

En Medio Ambiente también tenemos un requisito normativo que nos hace referencia a esta necesidad:

4.5.1 Seguimiento y medición

La organización debe establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para hacer el seguimiento y medir de forma regular las características fundamentales de sus operaciones que pueden tener un impacto significativo en el medio ambiente. Los procedimientos deben incluir la documentación de la información para hacer el seguimiento del desempeño, de los controles operacionales aplicables y de la conformidad con los objetivos y metas ambientales de la organización.

La organización debe asegurarse de que los equipos de seguimiento y medición se utilicen y mantengan calibrados o verificados, y se deben conservar los registros asociados.

Sin embargo, en los Sistemas de Gestión Ambiental que he tenido la oportunidad de conocer o auditar hay un hecho común que siempre me ha llamado la atención: un procedimiento de Seguimiento y Medición escaso, limitado y sin relevancia.

No sé si este hecho es general, pero lo que habitualmente me he encontrado son procedimientos, que recogían este requisito de las normas (ISO 14001/EMAS), en los que se limitaba el seguimiento y medición realizados por la organización a describir la evaluación del cumplimiento legal, la sistemática con la que se garantizaba la calibración de equipos de medición en el caso de que se utilizasen, y poco más.

Me sorprende esta limitación pues, concibo este punto de la norma como un requisito mucho más ambicioso al que habitualmente se lleva a la práctica. Es la base fundamental sobre la que nos debemos apoyar para dar cumplimiento a uno de los principios fundamentales de los sistemas de gestión ambiental, la Mejora Continua.

Es uno de los procedimientos que debería tener más peso en nuestro sistema ya que, su definición adecuada, nos permite establecer sistemáticas que redundarán en un profundo conocimiento de nuestro sistema, en un retorno de valiosa información que nos aportará la visión que necesitamos de la evolución de nuestra gestión ambiental.

Entonces, ¿la gestión ambiental se puede medir?

Medir_el_Medio_Ambiente

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¿ACASO NO ES MEDIO AMBIENTE TODO LO QUE RELUCE?

Todo lo que fabricamos, usamos o utilizamos viene del Medio Ambiente. Agua, energía, materiales, alimentos, … todo lo extraemos del Medio Ambiente, pensando erróneamente que su generosidad no tiene fin. El coche, la casa, el sillón, la comida, el papel, el lápiz, la tablet, el ordenador, el gasoil, los aceites industriales, las materias primas (ya sea granza, chapas metálicas o hilos), … todo y todos, tienen su origen inicial en el Medio Ambiente.

Todo lo que no utilizamos, rechazamos o desechamos, acaba en el Medio Ambiente. Ruido, residuos, emisiones, vertidos, … acaban en el medio, bajo la ridícula idea de que éste lo podrá digerir todo. Las emisiones de nuestros coches, el humo de las fábricas, los embalajes de todo lo que compramos (y con el tiempo también lo que compramos), las aguas sucias de nuestros retretes o de nuestros procesos de producción, … todo, de una forma u otra, acabará en el mismo sitio, en el Medio Ambiente.

Parece lógico y natural, entonces, pensar en que el Medio Ambiente debería estar más presente en nuestras vidas de lo que en realidad está. Que, aunque sea por puro egoísmo e interés, deberíamos tenerlo más en cuenta para asegurarnos el mantenimiento de nuestro estilo de vida, de nuestro desarrollo económico, de nuestro modelo social. Aunque sea por puro espíritu de supervivencia.

Centrándonos ahora en el mundo industrial, más allá de lo que nos diga un referencial (ISO 14001 o EMAS), o una normativa reglamentaria, y siguiendo en esta línea de pensamientos, la Gestión Ambiental debería estar presente en todas las fases y áreas de nuestro proceso. Cualquiera de las tareas que desarrollamos en nuestra empresa están íntimamente ligadas al Medio Ambiente.

Cuando diseñamos un nuevo producto, tenemos que contar con que todo lo que utilicemos para su fabricación vendrá inexorablemente del Medio Ambiente. Deberíamos preocuparnos pues, de que todos estos elementos existan siempre, que no acabemos agotándolos para que siempre podamos continuar con nuestro proceso de fabricación, que no lleguen a convertirse en recursos escasos que acabarían encareciendo enormemente nuestro producto. Debería preocuparnos también, que ocurrirá con ese producto durante su uso por parte del consumidor, o cuando sea desechado a ese Medio Ambiente que nos ha ayudado a fabricarlo. Pues, todos los efectos que pueda tener en el medio, acabarán repercutiéndonos a nosotros mismos (lluvia ácida, efecto invernadero, contaminación de aguas y suelos, extinción de especies, envenenamiento del aire, destrucción de ecosistemas…)

La integración de la gestión ambiental en toda la organización deberíamos tomárnosla como una necesidad imperante, como un interés propio, y al fin y al cabo, como cuestión de lógica.

La Gestión Ambiental debe, por tanto, integrarse en todas las áreas y niveles de la empresa. Su ámbito de actuación repercutirá y estará relacionado con toda la compañía

¿Cómo interviene, entonces, la Gestión Ambiental en las diferentes áreas de la empresa?

medio ambiente
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EN BUSCA DE LOS OBJETIVOS PERDIDOS

Empieza el año, y ya se sabe: Año nuevo,… Programa Ambiental nuevo!!!.

Toca otra vez pensar, analizar, valorar y buscar en donde debemos mejorar, para establecer los objetivos y metas del nuevo año. Es uno de los problemas que afrontamos comúnmente los que trabajamos en Gestión Ambiental.

Y es que, cuando tu sistema ya lleva muchos años implantado, esta tarea se va haciendo cada vez más complicada. Claro que siempre hay algo que mejorar, y que la primera pista, para saber hacia dónde focalizar nuestros esfuerzos, tiene que venir del resultado de la evaluación de aspectos ambientales, pero, también es cierto que, llega un momento en que se nos agotan las ideas.

Algunas de las opciones que hemos planteado no se pueden llevar a cabo (por cuestiones económicas o técnicas, desde la Dirección nos las han echado abajo), muchas ya las hemos ejecutado y algunas nunca llegan a nuestra mente. ¿Qué hacer, entonces?…

Buscar y encontrar!, …así de simple

OBJETIVOS2
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