Una EDUCACIÓN AMBIENTAL que brilla por su ausencia

Una EDUCACIÓN AMBIENTAL que brilla por su ausencia

Cada año el Medio Ambiente está más presente en nuestras vidas. Es una realidad.

Pero esta presencia no es en positivo. Todo lo contrario. Pensamos más en él porque, cada vez más, sufrimos en “nuestras carnes”, como estaba claro que sería, las consecuencias de la desastrosa gestión que de él hacemos.

Y no nos engañemos, principalmente, son las consecuencias económicas las que nos lo evocan y nos hacen llevarnos las manos a la cabeza pensando en el desastre que estamos provocando. Porque poderoso caballero es Don Dinero.

Problemas de salud por contaminación, escasez de agua, destrucción de cultivos, escasez de recursos en la pesca, grandes desastres naturales,…Todo ello son cuestiones que, día a día, van ocupando más espacio en las noticias diarias y todos ellos acarrean grandes costes económicos.

Y si bien es cierto que se están removiendo algunas conciencias, y que en los últimos tiempos han surgido diversos movimientos que reclaman un cambio de nuestro modo de vida para solucionar esas problemáticas, no estamos haciendo nada por eliminar lo que, es sin duda, la causa raíz de este problema global que vivimos.

Si aplicáramos cualquiera de las técnicas que habitualmente se emplean en las empresas para llegar al origen de un problema y definir acciones que lo erradiquen (5 Por Qués, AMFE, A3, Diagrama de Ishikawa,…) seguro llegaríamos a la causa raíz de la situación que tenemos, y esta no es más que nos FALTA EDUCACIÓN AMBIENTAL

La Educación Ambiental no está, pero… ¿se le espera?

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