LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN. Ideas para involucrar en la Gestión Ambiental

LOS TRABAJADORES, LLAVE PARA ABRIR LAS PUERTAS A LA NUEVA GESTIÓN. Ideas para involucrar en la Gestión Ambiental

Cuando asumes la responsabilidad de implementar una nueva sistemática de gestión en una organización (llámese ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 22000, 5S, Lean, …), hay puertas importantes que tienes que conseguir abrir, si quieres alcanzar la máxima eficacia de ese nuevo sistema de gestión.

A menudo se habla de la implicación de la Dirección como una de las llaves imprescindibles para franquear las dificultades que surgen en la introducción de estos cambios, y es éste un aspecto al que tengo intención de dedicarle algún artículo en este espacio, porque, es sin duda, una de las grandes vicisitudes con las que nos toca lidiar a los que nos dedicamos a esto. Pero hoy quiero centrarme en los que considero la otra llave al éxito de la implantación. Quiero centrarme en los trabajadores, el elemento humano de las empresas, clave en el funcionamiento de un sistema de gestión, sin el cual, es seguro que no conseguiremos gestionar con éxito ninguna nueva herramienta que implantemos.

La participación de los trabajadores es considerada como elemento esencial en cualquiera de esos estándares a los que nos queramos referir, sin embargo, en la práctica, en muchas organizaciones, no existe un otorgamiento real de esa relevancia que deberían tener, y a menudo, ésta queda limitada a palabras escritas en un manual, un procedimiento o cualquier otro soporte escrito, que no llega a hacerse efectiva tal cual se ha definido.

Por ejemplo, la Norma UNE-EN-ISO 9001:2008, en sus principios de Gestión de la Calidad, se refiere a las personas en los siguientes términos:“El personal, a todos los niveles, es la esencia de una organización y su total compromiso e involucramiento permite que sus capacidades puedan ser utilizadas por el máximo beneficio de la Organización”

La participación de los trabajadores es también considerada esencial para un eficaz funcionamiento del Sistema de Gestión Ambiental (SGA), bien sea en la ISO 14001 o en el Reglamento EMAS, a fin de alcanzar mejoras ambientales permanentes y consolidar en la empresa una política ambiental que ayude a avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

La organización debería reconocer que la participación activa de los trabajadores es una fuerza impulsora y una condición previa para las mejoras ambientales permanentes y con éxito, y un recurso clave en la mejora del comportamiento medioambiental, así como el método correcto para asentar con éxito en la organización el sistema de gestión y auditoría medioambientales”.

Reglamento EMAS

Centrados ahora en la gestión ambiental, y más allá de los instrumentos voluntarios de gestión, es la propia normativa vigente la que determina una serie de derechos y obligaciones de los trabajadores y sus representantes en la gestión ambiental de las empresas. Porque son éstas, cuestiones de las organizaciones que afectan a los trabajadores, tanto como actores que son de la producción, como ciudadanos afectados por los impactos ambientales del desarrollo económico. Resulta, por tanto, totalmente legítimo, el interés de los trabajadores en la sostenibilidad ambiental de la empresa.

Colaborar con la dirección de la empresa para conseguir el establecimiento de cuantas medidas procuren el mantenimiento y el incremento de la productividad, así como la sostenibilidad ambiental de la empresa, si así está pactado en los convenios colectivos

Artículo 64.c del Estatuto de los Trabajadores

La implicación y participación de los trabajadores se hace fundamental para garantizar la eficacia en la implantación y funcionamiento de un SGA. Tanto la planificación, como la propia operatividad del sistema, sólo se desarrollarán de manera eficaz si contamos con la experiencia y el conocimiento de quienes más conocen el proceso productivo.

Sin motivación, no hay participación. Sin participación, no hay éxito.

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EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

EL VALOR DEL SEGUIMIENTO Y LA MEDICIÓN. Reivindicando la importancia de un procedimiento

En Calidad lo tienen claro, establecer indicadores de los procesos es fundamental para la medición, el análisis y la mejora de su eficacia. Sólo lo que puede medirse es susceptible de mejorar.

En Medio Ambiente también tenemos un requisito normativo que nos hace referencia a esta necesidad:

4.5.1 Seguimiento y medición

La organización debe establecer, implementar y mantener uno o varios procedimientos para hacer el seguimiento y medir de forma regular las características fundamentales de sus operaciones que pueden tener un impacto significativo en el medio ambiente. Los procedimientos deben incluir la documentación de la información para hacer el seguimiento del desempeño, de los controles operacionales aplicables y de la conformidad con los objetivos y metas ambientales de la organización.

La organización debe asegurarse de que los equipos de seguimiento y medición se utilicen y mantengan calibrados o verificados, y se deben conservar los registros asociados.

Sin embargo, en los Sistemas de Gestión Ambiental que he tenido la oportunidad de conocer o auditar hay un hecho común que siempre me ha llamado la atención: un procedimiento de Seguimiento y Medición escaso, limitado y sin relevancia.

No sé si este hecho es general, pero lo que habitualmente me he encontrado son procedimientos, que recogían este requisito de las normas (ISO 14001/EMAS), en los que se limitaba el seguimiento y medición realizados por la organización a describir la evaluación del cumplimiento legal, la sistemática con la que se garantizaba la calibración de equipos de medición en el caso de que se utilizasen, y poco más.

Me sorprende esta limitación pues, concibo este punto de la norma como un requisito mucho más ambicioso al que habitualmente se lleva a la práctica. Es la base fundamental sobre la que nos debemos apoyar para dar cumplimiento a uno de los principios fundamentales de los sistemas de gestión ambiental, la Mejora Continua.

Es uno de los procedimientos que debería tener más peso en nuestro sistema ya que, su definición adecuada, nos permite establecer sistemáticas que redundarán en un profundo conocimiento de nuestro sistema, en un retorno de valiosa información que nos aportará la visión que necesitamos de la evolución de nuestra gestión ambiental.

Entonces, ¿la gestión ambiental se puede medir?

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¿ACASO NO ES MEDIO AMBIENTE TODO LO QUE RELUCE?

¿ACASO NO ES MEDIO AMBIENTE TODO LO QUE RELUCE?

Todo lo que fabricamos, usamos o utilizamos viene del Medio Ambiente. Agua, energía, materiales, alimentos, … todo lo extraemos del Medio Ambiente, pensando erróneamente que su generosidad no tiene fin. El coche, la casa, el sillón, la comida, el papel, el lápiz, la tablet, el ordenador, el gasoil, los aceites industriales, las materias primas (ya sea granza, chapas metálicas o hilos), … todo y todos, tienen su origen inicial en el Medio Ambiente.

Todo lo que no utilizamos, rechazamos o desechamos, acaba en el Medio Ambiente. Ruido, residuos, emisiones, vertidos, … acaban en el medio, bajo la ridícula idea de que éste lo podrá digerir todo. Las emisiones de nuestros coches, el humo de las fábricas, los embalajes de todo lo que compramos (y con el tiempo también lo que compramos), las aguas sucias de nuestros retretes o de nuestros procesos de producción, … todo, de una forma u otra, acabará en el mismo sitio, en el Medio Ambiente.

Parece lógico y natural, entonces, pensar en que el Medio Ambiente debería estar más presente en nuestras vidas de lo que en realidad está. Que, aunque sea por puro egoísmo e interés, deberíamos tenerlo más en cuenta para asegurarnos el mantenimiento de nuestro estilo de vida, de nuestro desarrollo económico, de nuestro modelo social. Aunque sea por puro espíritu de supervivencia.

Centrándonos ahora en el mundo industrial, más allá de lo que nos diga un referencial (ISO 14001 o EMAS), o una normativa reglamentaria, y siguiendo en esta línea de pensamientos, la Gestión Ambiental debería estar presente en todas las fases y áreas de nuestro proceso. Cualquiera de las tareas que desarrollamos en nuestra empresa están íntimamente ligadas al Medio Ambiente.

Cuando diseñamos un nuevo producto, tenemos que contar con que todo lo que utilicemos para su fabricación vendrá inexorablemente del Medio Ambiente. Deberíamos preocuparnos pues, de que todos estos elementos existan siempre, que no acabemos agotándolos para que siempre podamos continuar con nuestro proceso de fabricación, que no lleguen a convertirse en recursos escasos que acabarían encareciendo enormemente nuestro producto. Debería preocuparnos también, que ocurrirá con ese producto durante su uso por parte del consumidor, o cuando sea desechado a ese Medio Ambiente que nos ha ayudado a fabricarlo. Pues, todos los efectos que pueda tener en el medio, acabarán repercutiéndonos a nosotros mismos (lluvia ácida, efecto invernadero, contaminación de aguas y suelos, extinción de especies, envenenamiento del aire, destrucción de ecosistemas…)

La integración de la gestión ambiental en toda la organización deberíamos tomárnosla como una necesidad imperante, como un interés propio, y al fin y al cabo, como cuestión de lógica.

La Gestión Ambiental debe, por tanto, integrarse en todas las áreas y niveles de la empresa. Su ámbito de actuación repercutirá y estará relacionado con toda la compañía

¿Cómo interviene, entonces, la Gestión Ambiental en las diferentes áreas de la empresa?

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